Así como una casa, aparenta estar en muy buenas condiciones y tiene por ejemplo problemas eléctricos o de cañerías, así somos las personas… Muchas veces, aunque socialmente nos mostramos muy bien, hay fallas en nuestros circuitos internos, las que se manifiestan como síntomas, malestar, enojos, miedos, insatisfacción, hábitos, falta de éxito, problemas de dinero, conflictos en las relaciones, podríamos hacer una larga lista… 

Las Constelaciones Familiares, desarrolladas por Bert Hellinger, son una herramienta que nos permite detectar, frente a algún síntoma o malestar, dónde está el origen del problema, desde una mirada sistémica y fenomenológica.

En la analogía con la casa, con una constelación podemos “ver” donde está el cortocircuito que hace que a menudo tengamos cortes de luz. Todo el circuito eléctrico sería el sistema, y el cortocircuito podría ser un desorden, una exclusión, una indentificación, etc. Esta herramienta es un método de diagnóstico por imágenes, que nos permite ver para integrar, unir y ordenar, lo que permite sanar.

“Constelaciones Familiares como expresión técnica, describe un procedimiento sistémico fenomenológico para configurar sistemas familiares con la ayuda de personas que representan a los miembros de la familia. Esta configuración permite mirar a la persona y su sistema familiar como un conjunto, entendiendo las implicaciones inconscientes que la perjudican en la auténtica realización de su destino.” – Tiiu Bolzmann.

El inconsciente familiar, produce a nivel álmico, efectos en nuestra vida, y esto sucede cuando fueron excluidos personas o hechos, que salen a la luz o se repiten en distintas generaciones. Todos, aunque no conozcamos la historia de nuestra familia, la llevamos en el alma y en el inconsciente.

El enfoque sistémico, ve a cada individuo como parte de un sistema, donde en la familia, por ejemplo, todos los miembros están unidos por lazos profundos. Y como mencioné, los acontecimientos de las generaciones anteriores afectan y están presentes en el inconsciente de cada uno de los miembros de la familia. Como dice la frase “el Universo no se queda con nada”.

El aspecto fenomenológico, se manifiesta en que la atención está dirigida a los que sucede con los representantes, además de la reacción del consultante, es decir en los fenómenos que se muestran, entonces, esta técnica nos permite salir un poco de la mente y el relato, y “ver” lo que se nos muestra, por ello decimos que es un “diagnóstico por imágenes”.

Entonces, volviendo a la analogía de la casa, una vez que vemos donde está el cortocircuito (con quien de la familia hay una implicancia o quien es el excluído), siempre y cuando esto sea posible en el alma del consultante, se produce el intento de integrar al hecho o persona excluída, unir lo que está separado, ordenar lo que está desordenado. 

Mucho podría escribir aquí sobre esta herramienta, que para mí es también un modo de vida por la filosofía que la sustena… pero no hay forma de escribir o describir la experiencia y los resultados, es por ello, que la invitación es a conocerla.

Generalmente se trabaja en talleres grupales, otros terapeutas han adaptado el método a sesiones individuales. En Mandala ofrecemos talleres y sesiones individuales, para que elijas la de tu preferencia.

“El Amor no es sólo lo que conocemos… es una fuerza poderosa y sutil que nos une y nos completa. En ella nos sentimos plenos, sanos y enteros. En ella tenemos el permiso de Ser lo que somos, sin anhelar ser diferentes… Las Constelaciones Familiares son un puente a esta dimensión del Amor a todo tal como es…” – Laura Freyre.