El sol se encuentra en Acuario del 20 de enero al 19 de febrero.

La imagen de Johfra que acompaña esta nota, transmite a la perfección -como todas las pinturas de los signos de este artista esotérico- la esencia de Acuario que menciono en el título: “El aguador que vierte la sabiduría.”

Acuario es un signo de AIRE, aunque también representa agua por el aguador y su simbología y también fuego por Urano (ur-anas: el fuego y el agua). En el Microcosmos-Hombre, Acuario rige las PANTORRILLAS y los TOBILLOS, sus metales son el ALUMINIO y el URANIO, su perfume el NARDO (asociado a los grandes Maestros), la planta el PINO y el CIPRES, su flor la BELLORITA (Bellis perennis, Bellorita, Maya, chirivita, margarita menor, mancerina, dormilona, margarita enana o flores del prado), el planeta que lo rige es URANO, en una doble regencia con SATURNO, su color es el VERDE, su elemento es el AIRE, y la palabra clave es ALTRUISMO. Urano rige como plantas a la Violeta y el Sándalo, por lo cual estos perfumes también armonizan muy bien a los acuariamos. La Flor de Bach que caracteriza a este signo es Water Violet. Cristales afines: ágata azul, calcedonia azul (ágata de encaje azul), zafiro y lapislázuli.

Acuario, como Constelación revolucionaria que es, por medio de sus influencias planetarias, leyes, poderes, atributos, etc., nos guía hacia la Sabiduría del Ser, o lo que es igual: Hacia el Conocimiento Experimentado por la Consciencia despierta, libre de Yoes. El “Altrusimo” de esta Constelación, implica Cooperación, sentimiento profundo de Amistad, Generosidad, Desprendimiento, Desapego y Fraternidad.

El Saber y la Cooperación Consciente, son las dos características básicas de Acuario, casa Zodiacal que, desde el día 4 de Febrero del año 1962, rige el Sistema Solar de ORS, donde existimos y tenemos nuestro SER. Desde esa fecha, el planeta ha entrado en la Era de Acuario, es ahora tarea de cada persona vibrar en esa sintonía.

Johfra, en su pintura, dio intencionadamente más importancia a Acuario como concepto y período que a la persona individual nacida bajo este signo. En la Era de Acuario cambiará la visión del ser humano, incluso su modelo de pensamiento. Su consciencia se dirigirá cada vez más por procesos inmateriales y el lenguaje de estos procesos será el simbolismo, matemático y también los antiguos símbolos religiosos, cuya simultaneidad en la astrología es ya un hecho desde hace algunos milenios. Lo que ahora es el sueño del típico natividad de Acuario será – así lo esperan los astrólogos con inclinaciones esotéricas – el distintivo de la humanidad que ha entrado de lleno en la era de Acuario.

Si vemos la marcha de toda la humanidad como un curso fluido a través de los signos zodiacales, y que de este modo va evolucionando, entonces esto sería posible. Esto es válido también para el desarrollo espiritual del hombre, que necesita su propio período acuariano como conclusión de la violenta lucha que comenzó en Aries y que parece terminar en Piscis, pero que en realidad inicia un renacimiento. La aparente paradoja se oculta en el hecho de que en la sucesión de los signos zodiacales, para el hombre de Piscis viene después de Acuario y para la humanidad al revés. Venimos de la Era de Piscis y hemos entrado en la Era de Acuario. Esto depende del hecho de que las agujas del reloj del «gran año» se mueven hacia atrás.

Debido a la doble regencia planetaria encontramos acuarianos saturninos y uranianos, y hay mucha diferencia entre ellos en cuanto a su personalidad. Si observamos la imagen, en los ectremos superiores, encontramos los símbolos de Urano a la izquierda y Saturno a la derecha.

El nativo de Acuario es una persona humanitaria, atractiva por su idealismo y por su inventiva. Está abierto a nuevas ideas, las tiene él mismo y las estimula en otros. Tiene mentalidad de inventor, pero su actividad se desarrolla más bien en el mundo de las ideas que en el de la materia. Se le encontrará a menudo en las filas de los que quieren rechazar la maquinaria de la sociedad para dar una mayor oportunidad al poder de la naturaleza.

Se preocupa por el medio ambiente, sobre todo por consideraciones humanitarias. Piensa en ello de una manera racional e inteligente. Cuando busca apoyo en su intuición, no albergará ninguna quimera ni se dejará vencer por las emociones. A menudo es una persona original, interesada en la política, a veces con un vehemente sentimiento social, pero no siempre socialista en el sentido dogmático. Cuando trabaja en un puesto de subordinado no es un asalariado envidioso, sino alguien que en su modesto cargo trabaja para mejorar el mundo.

El bienestar humano reside para él más bien en el corazón que en la prosperidad material, es decir, predomina en él la espiritualidad sobre el materialismo. En general, el Acuario es una figura positiva, aunque en él puede haber cierta pedantería, cuando sus ideas no tienen aceptación o no le interesan las de otro, y eso a veces puede hacerle parecer negativo.

Cuando forcejea consigo mismo – cuando sea idealista en extremo -, puede convertirse en una persona falta de tacto que deriva de independiente a excéntrico. Su contextura social adquiere entonces rasgos de rebeldía. Sin embargo, no pondrá tan pronto manos a la obra porque en él la fraternidad no es ninguna palabra vana, y a menudo vive en el convencimiento de poder dar un mensaje de orden espiritual al mundo.

El Acuario presenta también un aspecto especial. Él es, o llega a ser, la «persona del futuro» y parece que siente las cosas intuitivamente.

Acuario es un signo de grandes sabios, de hecho, en los Doce Curadores del Dr. Edward Bach (terapias florales) a Acuario le corresponde Water Violet, una flor para personalidades un poco orgullosas, reservadas, que no se entrometen en los problemas de nadie, ni les gusta que se entrometan en los suyos, más bien solitarios. Son independientes, buscan la libertad, no pisan la huella de otros, son ermitaños. Como sabios que son, ven el laberinto y la salida desde arriba, y lo trasmiten porque lo saben, porque lo ven.

Hacen grandes síntesis de verdades. Por ser un signo de Aire, todo lo piensan, se rigen mucho por el pensamiento, aunque como mencioné, en su tipo más elevado son muy intuitivos.

Los nativos de Acuario tienen gran disposición para las ciencias naturales, medicina, química, botánica, astrología, biología, astronomía, etc., etc.  Suelen dedicarse a la informática y la programación, también ser grandes artistas y escritores. Los acuarianos de tipo superior son altruistas, filantrópicos, bondadosos, fieles en la amistad, sinceros, saben seleccionar sus amistades, por instinto; por intuición conocen a las personas y quieren siempre fraternidad, humanidad. Son precisos en sus cosas, concentrados, profundos, perseverantes. Las mujeres de acuario son buenas esposas, buenas madres, pero les gusta estar fuera de casa y esto suele molestar a los maridos, sobre todo si éstos son taurinos.

Los acuarianos saturninos, se fijan en ideas que les cuesta cambiar, y terminan siendo rígidos y muchas veces controladores, muchas veces dominan a los grupos sutilmente, sin que se note. Los uranianos son más independientes, no les importan las estructuras, son utópicos y muchas veces no se sabe que les pasa, entran en un espacio donde nadie puede acercarse a ellos y deciden cuando volver al mundo. No quieren que nadie llegue a su profundidad.

Son muy amorosos y cariñosos en los grupos, pero eligen hasta dónde ser parte, son sociables hasta que se cierran. Les cuesta conectarse con el sentir, es muy difícil pedirles que digan lo que sienten.

Los acuarianos involucionados son rígidos, les cuesta conectar, es como que viven en el aire, pueden ser por ello grandes artistas, que no tienen emociones pero las genera en ir al mundo. A veces son muy utópicos y les cuesta conectar con el mundo y bajar a tierra, por lo que se los suele marginar.

En cuanto a la interpretación de la lámina, la idea del Aguador parece haber ocupado a los espíritus místicos durante siglos y de esta idea se han originado muchos simbolismos. Johfra entronca con esta idea de un modo claro. En él la antigua versión del «hombre con el jarrón» es una figura que vierte agua como un velo de nubes, simbolizando la mezcla de agua y aire, porque el Aguador simboliza el elemento aire. Este velo desciende sobre siete flores de loto que representan los siete chakras del aura humana, equiparables a los siete centros nerviosos más importantes, que son influidos por ellos. A través de estos «órganos de luz», que casi siempre se representan en forma de rayos giratorios, el hombre aspira, por así decirlo, la atmósfera espiritual del Acuario. Esto debería invitar al hombre a una reacción, sobre todo a una iniciación en sentido espiritual. Los movimientos que fluyen de los velos están captados por Johfra de la imagen de remolinos de aire y humedad como la que se origina cuando corrientes rápidas encuentran obstáculos en túneles de viento aerodinámicos y
aparatos semejantes.

A la izquierda de los remolinos se origina un camino y en él vemos un peregrino que se dirige hacia un cráneo en forma de puerta. A través de esta puerta llegará al Mont Salvat, la «montaña de la salvación» en la cual se encuentra el castillo del Grial, con la iglesia del mismo. El cráneo o puerta de Saturno significa la muerte simbólica del hombre de mentalidad materialista y el despliegue de formas de consciencia superiores, o sea, un
renacimiento espiritual.

Johfra recuerda con este cráneo el hecho de que Saturno era antes el regente de Acuario, algo comprensible, porque la idea de muerte y la irrupción de una nueva vida espiritual se corresponden en cierto modo. No obstante, el carácter inaugural y sobre todo renovador del Acuario no llegaba a expresarse de manera satisfactoria, debido también a que la idea de Saturno ya domina al anterior signo de Capricornio.

Con el descubrimiento de Urano, en 1781, volvió la magia ritual; surgió la francomasonería; el movimiento rosacruz ganó influencia en diversas agrupaciones. Todo esto significaba una tendencia a las iniciaciones, a re-vitalizar sistemas simbólicos que habían caído en desuso. Cada vez se prestó mayor atención al tarot y los primeros escritos sobre doctrinas indias y otras doctrinas orientales adquirieron importancia para Occidente.
Junto a ello se desarrolló una nueva tendencia en la ciencia y en la técnica.

Johfra consigue que Acuario y la puerta de Saturno estén iluminados por Urano como un sol espiritual, una máscara con rasgos joviales y esperanzados que irradia luz, una estrella en medio de un aura con los colores del iris en la que los colores de todo el cuadro parecen amortiguados; una gama de colores con el lila como matiz más importan.