El tema de hoy, es un tema solicitado por nuestras alumnas avanzadas, tanto en los cursos de Aromaterapia, Flores de Bach y Terapeuta Holístico y seguramente de interés para todos quienes trabajan como terapeutas.

Aprender a desarrollar una terapia holística, es un gran paso, y ponernos a trabajar es un salto aún más importante, y el mayor temor es cómo desarrollar una relación terapéutica, basada en la empatía, sin quedar “pegados” a la historia del consultante. 

En la entrevista terapéutica, es necesario explorar las diferentes dimensiones de la comunicación, los distintos canales que tenemos las personas para expresarnos, cómo funciona el lenguaje verbal y no verbal en la relación con los consultantes y las claves que nos permitirán acceder al consultante de un modo más efectivo, creando confianza para poder sintonizar y resonar con él.

Comunicar es todo acto de transmitir un mensaje. Puede ser a través de una información, o de una idea, un
sentimiento, una emoción. Sea cuál sea el contenido y la forma del mensaje, la interacción que se produce,
crea una relación. Cualquier contacto ya sea a través de la palabra, del cuerpo, la mirada entre personas, es una relación.

Siempre estamos comunicando. Todo comportamiento verbal o no, e incluso el silencio es una comunicación.
En cada interacción emitimos una serie de mensajes de los cuáles no siempre somos conscientes y no podemos
controlar la totalidad de los casi imperceptibles movimientos de nuestro rostro y cuerpo, que sin embargo son
percibidos por los que nos rodean.

Por lo tanto para comprender mejor las reacciones de nuestros interlocutores es necesario comprender que
la comunicación se da en diferentes niveles: unos conscientes y otros inconscientes.

Utilizamos tres lenguajes para comunicarnos:

  • La palabra. (verbal)
  • El tono y el ritmo. (para verbal)
  • El lenguaje del cuerpo: posturas y gestos. (lenguaje no verbal o analógico)

Los dos últimos logran más del 90% del éxito en el intercambio. Por lo tanto la forma prevalece sobre el
contenido. Si yo te digo que estoy súper tranquila, y te hablo a una velocidad de 20 palabras por segundo, seguramente percibirás mi aceleración por sobre las palabras que digo de “estar súper tranquila”.
El cómo digo lo que digo, el proceso de la comunicación, prevalece sobre el contenido de la misma.

Además ¿Sabías qué percibimos según nuestros mapas mentales? ¿Y qué esos mapas mentales están formados por nuestras experiencias? Entonces percibimos desde nuestras experiencias y según los modelos y filtros que tenemos en el inconsciente. Percibimos mucho menos de lo que “es” y juzgamos al percibir.

Y la gran pregunta es ¿cómo revertimos esto y ampliamos nuestra percepción? A través del centro vacío… Este estado se logra mediante la meditación.

Escuchar al consultante desde nuestro centro vacío, amplía nuestra percepción, si además lo hacemos desde la mirada fenomenológica, es decir, viendo los hechos, lo que es, y no suponiendo, nos acercaremos más a la realidad. Y por supuesto, percibiendo no sólo lo que dice sino cómo lo dice, el lenguaje no verbal y para verbal.

No olvides que el consultante, aunque no lo sepa en la teoría, también percibe tu lenguaje no verbal.

En resumen, para mejorar la relación terapeuta-consultante, propongo:

  • Practicar la meditación del centro vacío (te compartimos al final un video para que puedas practicar)
  • Dejar de lado tus mapas mentales.
  • Hacer consciencia de tu lenguaje no verbal y para verbal.
  • Observar el lenguaje no verbal y para verbal del consultante.
  • Aplicar otras técnicas para desarrollar empatía como sutiles imitaciones de posturas del consultante.
  • Escuchar el relato, basándonos en los hechos concretos, más allá de las sensaciones del consultante, esto nos permite tener una mirada objetiva.
  • Reconocer al consultante como un adulto (siempre que lo sea) y como parte de un sistema familiar.
  • Hacer consciencia de qué partes de su historia o relato nos atraviesan en lo personal.
  • Realizar una meditación o limpieza energética terminada la sesión para “soltar” lo que no nos pertenece.

Espero este aporte ayude a mejorar el trabajo terapéutico y a animarse a llevar adelante esta hermosa tarea de ayudar a quienes lo necesiten con las terapias holísticas.