Ya dimos comienzo al curso presencial de Gemoterapia en Paraná, y también podés comenzarlo en la modalidad a distancia.

Hay muchas formas en que podemos utilizar los cristales para fines terapéuticos, pero empecemos por los consejos y sugerencias para elegir un cristal.

Entre la mayoría de los gemoterapeutas, hay coincidencia en que “debe ser la piedra la que elija a la persona y no la persona quien elija la piedra.” Sin embargo, esta afirmación es muy unilateral, si llevamos la relación del gemoterapeuta con la piedra, como toda relación afectiva, el vínculo es de “ida y vuelta”, no en un sólo sentido. Cuando ambos se adoptan mutuamente, la relación es positiva.

Una práctica muy usada es elegir la piedra que nos llame la atención por su aspecto externo, mantenerla sobre la palma de la mano izquierda sin apretarla, tratando de descifrar las impresiones, colores, sonidos y estados de ánimo que despierta en nosotros; para ello sólo necesitamos prestar atención a nuestras reacciones internas –intuición y percepción-, las alumnas ya me han leído y escuchado mucho hablar sobre estas dos herramientas fundamentales para todo terapeuta.

Volviendo a la elección de la piedra o cristal, de acuerdo a las sensaciones que experimentamos, seleccionar el cristal que nos parezca más atractivo. En caso de no percibir ninguna sensación, podemos asumir que no está destinado a nosotros y será mejor dejarlo para unirse con otra persona.

Seguramente esto te ha pasado al ir a comprar un cristal, juntando piedras en un río o montaña, donde ya sentiste la sensación que aquí te propongo hacer de forma más consciente.

Hay tres formas en que podemos enriquecer nuestra colección de piedras: adquirirlas, recibirlas como regalo, o recogerlas en su medio ambiente natural.

En caso de comprarlas, es bueno asesorarte en un lugar donde sepas que las piedras son de calidad, hay muchas imitaciones. En caso de que te las obsequien, hasta que la piedra sintonice con vos como nuevo dueño, es conveniente hacer un período de adaptación y durante el mismo no usarlas en terapia ni meditación. Y si los recogés en  su lugar de origen, ¡qué linda aventura! Levantar con amor, algo que se ofrece a nuestros ojos y hacerlo en contacto con la naturaleza.

Sea cual sea la forma en que el cristal llegue a tus manos, aplicá estos consejos, no olvides limpiarlo (sobre todo si es comprado o regalado), cargarlo al sol, y sintonizar con su mágica energía, para que sea tu instrumento de armonización.

Si te interesa conocer más, consultanos por el Curso de Gemoterapia.