Este es el título de un hermoso libro, que con sólo el título me invita siempre a la reflexión profunda. Como aromaterapeuta y terapeuta floral, conecto a diario con el dolor, con las historias, y también con las alegrías de las personas que vienen a las consultas. Y como docente, también tiendo puentes, y los transito, con las alumnas que me cuentan sus historias, que en las respuestas a los trabajos, abren sus corazones, y este título resume la forma en que las recibo en mi corazón, como una Historia Sagrada.

Hay una alumna, que disfruta seguramente de las playas de la Costa Atlántica, que vive en Mar del Tuyú, y que está por finalizar el curso de Aromaterapia, cuya Historia Sagrada hoy quiero compartir en este espacio. Cuando Stella Maris comenzó el curso, me contó que había perdido el olfato, y me pareció maravilloso que quisiera hacer este curso, donde la magia de la sanación radica en los aceites esenciales y el poder sanador de los aromas.

Hay una consigna del curso que les pide relatar una historia relacionada con los aromas y ella relata: «Si bien recuerdo algunos aromas muy breves mis gustos se tornan a dulces, cítricos, y florales. Desde mi pérdida de Olfato por un accidente que sufrí en la cual tengo 4 fracturas de cráneo frontal, parietal y occipital, yo percibía un aroma que no se puede explicar, con el transcurso del tiempo  el aceite esencial que me acordé y mi olfato reconoció fue la menta de Just; al año empecé a percibir el aroma del alcohol, y la lavandina y de a poco voy reconociendo por el uso algunos aromas como la lavanda. Pero tengo que seguir ejercitando.»

Anosmia, es la palabra que define la pérdida del olfato, es una palabra compuesta derivada del griego ἀ-, a (an antes de vocal), priv. ‘sin’ + ὀσμή , osmé, ‘olor’, ‘olfato’ + -ia, ‘cualidad’. La Anosmia o pérdida del sentido del olfato, puede ser temporal o crónica.

Es importante saber, que no importa las causas, un accidente, la polución, etc… (mi abuelo mientras tenía una estación de servicios también había perdido el olfato) y sin importar tampoco cuan dañado esté el olfato de una persona, hay grandes posibilidades de recuperarlo. Y aunque la persona no logre hacerlo por completo, esto no impide que su vida se vea beneficiada con el uso de los aceites esenciales.

Y como mencionó Stella Maris, es importante ejercitar el olfato, podemos hacerlo oliendo a diario especias, flores, plantas; usando los aceites en la vida cotidiana, mediante baños aromáticos, o de la forma que más  nos guste. No olvidemos, que el olfato es un sentido olvidado, que podemos despertar.

Gracias Stella Maris por compartir tu historia sagrada, así pretendo que mis alumnas vean a cada persona, para que desde lo más profundo de sus corazones, las acompañen en los procesos terapéuticos y gracias a los aromas, les ayuden a conectar con su sanador interno para reestablecer la armonía, el equilibrio y como consecuencia, la salud.

La foto que acompaña este artículo, es de un elixir elaborado por Stella Maris.