Hoy compartimos la definición de Daniela Canessa, alumna de la Formación como Terapeuta Holístico, a quien felicitamos por completar el Curso Aromaterapia Nivel 1.

La Aromaterapia, al ser una terapia de sanación holística (analiza a la persona como un todo), busca la sanación de un síntoma, enfermedad a través del equilibrio del cuerpo-mente-espíritu. Y en este proceso de sanación busca la “causa causorum” que trae esa enfermedad y no se reduce simplemente a mitigar los dolores o los síntomas; busca llegar a las raíces, a lo más profundo, brindándonos la posibilidad de conocer lo que aquel síntoma viene a mostrarnos, a comunicarnos. En este sentido, la Aromaterapia ve a la enfermedad como un aliado para el crecimiento y nuestra evolución y no como un enemigo.

La Aromaterapia nos permite potenciar nuestras cualidades positivas (nuestras virtudes) y armonizar nuestros aspectos negativos (egos o defectos), a través del ingreso a nuestro cuerpo de aceites esenciales (alma de la planta) que posee una frecuencia vibracional que repercute en nuestras células alterando la vibración de las mismas.

Los aceites esenciales están vivos, son dinámicos y contienen en sí mismos la fuerza de vida activa de la planta de la que derivan, que al estar en contacto con las personas (por inhalación, masajes, baños, etc) equilibran su campo energético, su estado de ánimo, sus emociones, sentimientos; lo cual influye directamente es sus dolencias físicas, mentales, espirituales…

La Aromaterapia despierta a nuestro Sanador Interno. No se trata de una solución mágica que viene desde el exterior, sino que despierta nuestro mágico mundo interior, lleno de soluciones. De este modo la Aromaterapia busca que la persona aprenda a responsabilizarse de cuidar de su propia salud.

Por ejemplo una persona que sufre frecuentemente dolores de cabeza, desde la medicina tradicional se medicaliza ese síntoma, como un efecto aislado que no tiene que ver con la totalidad del individuo.

Cuando dialogamos y observamos el modo de vida, el estrés permanente por el que atraviesa a diario esa persona, los estados de ánimos que lo acompañan, la manera de vivir, sus proyectos, la importancia que le da a las cosas que les gusta, etc… vemos que lo que le duele es mucho más que la cabeza, que ese dolor es una manifestación de un desequilibrio entre cuerpo-mente-espíritu. En consecuencia, con la aromaterapia se va a buscar aliviar el síntoma, pero principalmente se buscará que esa persona se relaje, se conecte, se encuentre consigo mismo, con su dolor, que le dé lugar, que escuche lo que su cuerpo manifiesta. De este modo, no se le da una solución desde afuera, sino que se acompaña a que pueda entender, comprender, sentir lo que sucede y de esa forma sanar.

Los aceites esenciales recomendados a esta persona, una vez ingresados al cuerpo circularán por medio de la corriente sanguínea y tenderán a equilibrar y normalizar el cuerpo (en vez de limitarse a sedarlo o estimularlo) y produciendo una acción similar sobre los sentimientos y emociones.